martes, 10 de julio de 2012

La única mierda de la vida es no tener un por qué para vivirla

Sólo sé que el camino eterno no cede, ni asegura fortaleza para aquél ansioso que quiera correrlo. 
Darle paciencia a los anhelos o paso a paso el deseo te agobiará y esbozarás arrodillarte. Nadie dijo que el esfuerzo era pasajero. 
Aquél que nunca se calle se quedará sin palabras y el que nunca de lugar a expresarse olvidará cómo usarlas.
Lo justo y necesario al desprolijo margen, joven endeble arrojando sus sueños al fracaso dijo al alejarse. 
Perduran los ojos ajados, tristes y decaídos, desatan las lágrimas ante una mala pasada, mis rodillas golpean el suelo y mí cabeza se afloja, dejando caer mis deseos. 
Días en los que mis piernas me fallan y escupo odio al abismo, transpiro fortaleza que no recupero y pierdo el hilo de mí mismo.
 Sigo corriendo sin braceo, trotando en contracorriente o caminando al cojeo, todo vale y valdrá si no te rindes en éste ambicioso juego. 
Nunca te detengas ni te des por escoria, el camino es eterno tal como la satisfacción de una victoria. 

3 comentarios: